Querida Samantha:
Supe de tu existencia hace tan solo unas horas y ya estoy escribiéndote. Debo de estar loca. Siempre quise tener una hija pero las circunstancias de mi vida hacen de tu llegada un problema. Te querré irremediablemente el resto de mi vida, si. Pero en este momento estoy muerta de miedo. ¿Qué voy a darte? ¿Qué



